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Adolfo Pacheco: una tarde para volver a la memoria de los Montes de María

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Hay canciones que no terminan cuando se apaga la música. Se quedan habitando la memoria, caminando por los pueblos, viajando de voz en voz y regresando, cada cierto tiempo, para recordarnos de dónde venimos.

La obra de Adolfo Pacheco Anillo, uno de los grandes juglares de los Montes de María y una de las voces fundamentales de la música vallenata y sabanera, será evocada este martes 15 de septiembre en Cartagena, en una tarde dedicada a su vida, sus canciones, sus historias y a esos pasajes de su existencia que todavía esperan ser contados.

A las 5:00 de la tarde, en la sala de la Biblioteca Fernández Madrid de la Universidad de Cartagena, en el Claustro de San Agustín, se realizará un conversatorio con motivo del 86.º aniversario del natalicio del maestro Adolfo Pacheco.

La entrada será libre.

La conversación estará a cargo de Juan Carlos Díaz, Juan Carlos Urango y René Arrieta Pérez, tres voces vinculadas al periodismo, la literatura, la investigación y la cultura del Caribe. Durante el encuentro se recorrerán episodios poco conocidos de la vida del compositor, además de cantos, anécdotas y pasajes que ayudan a comprender la dimensión humana y artística de quien convirtió en canción buena parte del paisaje montemariano.

Y como la memoria de un juglar no puede contarse solamente con palabras, la guitarra tendrá también su lugar.

El maestro Nelson Espinosa Janaceth, notable guitarrista de San Juan Nepomuceno y músico que acompañó de cerca a Adolfo Pacheco, interpretará algunas de sus composiciones con guitarra acústica. Será, de alguna manera, otra forma de conversar con el maestro: dejar que sus melodías vuelvan a respirar en el recinto universitario.

Pacheco nació en San Jacinto el 8 de agosto de 1940. Allí, entre los sonidos, personajes y paisajes de los Montes de María, comenzó a forjarse el universo musical que años después llevaría su nombre por todo el país.

Fue bachiller del Colegio Fernández Baena y abogado egresado de la Universidad de Cartagena. Pero su verdadera escritura, aquella que lo hizo inmortal, la realizó con versos y melodías.

De su inspiración nacieron canciones que hoy forman parte del patrimonio sentimental de varias generaciones: “La hamaca grande”, “El viejo Miguel”, “El mochuelo”, “El pintor”, “El Tropezón”, “Me rindo majestad”, “Mercedes”, “No es negra, es morena”, “Gallo bueno” y “El cordobés”, entre muchas otras.

Son canciones que han pasado por las voces de grandes intérpretes y que, con el tiempo, dejaron de pertenecer solamente a su autor para convertirse en parte de la memoria colectiva del Caribe.

Adolfo Pacheco falleció en Barranquilla el 28 de enero de 2023, a los 82 años. Sin embargo, como ocurre con los verdaderos juglares, su partida no significó el silencio.

Su voz permanece en las canciones. Su paisaje permanece en las letras. Y su manera de contar el Caribe continúa encontrando nuevos oídos.

Una conversación entre música, literatura y memoria

Juan Carlos Díaz, comunicador social y periodista, es autor de Embrujo, la leyenda de Adolfo Pacheco, obra ganadora de la convocatoria de Icultur en 2021. Su trayectoria periodística y como cronista lo ha llevado a explorar distintas historias de la cultura y la música del Caribe.

Por su parte, Juan Carlos Urango, profesional en Lingüística y Literatura, escritor, editor y docente de la Universidad de Cartagena, ha dedicado parte de su trabajo al estudio de las narrativas de la música de acordeón. Es autor de Versos que cuentan: narrativas en la música de acordeón del Caribe colombiano.

También estará René Arrieta Pérez, escritor y periodista, profesional en Lingüística y Literatura y con estudios doctorales en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca. Su obra transita entre la poesía, el ensayo, la literatura y el periodismo.

A ellos se sumará la guitarra de Nelson Espinosa Janaceth, quien acompañó y grabó con reconocidos artistas de la música colombiana y fue bajista y mánager de Adolfo Pacheco. Esa cercanía le permitió adentrarse también en la investigación de la historia de la música montemariana y sabanera.

Será, entonces, una tarde para escuchar y recordar.

Una tarde en la que las palabras intentarán reconstruir al hombre y la guitarra hará lo que mejor sabe: devolverle música a la memoria.

Porque Adolfo Pacheco no solo escribió canciones. Escribió una geografía emocional de los Montes de María.

Y este martes, en el corazón de Cartagena, esa geografía volverá a sonar.

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