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Alcalde Kerguelén lidera articulación regional para enfrentar temporada de lluvias en Montería

Ante la inminente llegada de la temporada de lluvias y el aumento de los niveles del río Sinú, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, lideró una reunión estratégica de alto nivel con el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara; el director de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), Orlando Medina; y representantes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con el propósito de evaluar la capacidad técnica, operativa y logística del departamento frente a las emergencias generadas por las precipitaciones.

El encuentro permitió trazar una hoja de ruta conjunta que prioriza intervenciones estratégicas y coordinación interinstitucional para garantizar una respuesta ordenada, planificada y eficaz ante los nuevos eventos climáticos.

Plan preventivo y control del caudal

Uno de los puntos centrales de la reunión fue el comportamiento del río Sinú y el manejo de las descargas de la hidroeléctrica Urrá. Según explicó el alcalde, si las condiciones climáticas se mantienen estables, la represa podría reducir sus descargas a 600 metros cúbicos por segundo, lo que aliviaría la presión sobre el afluente y facilitaría las labores de evacuación de aguas en los sectores más críticos.

Kerguelén insistió en que la preparación anticipada es clave para evitar afectaciones mayores:

“Es indispensable que nos preparemos para la temporada de lluvias. Apenas terminemos los trabajos en Montería, estamos dispuestos a poner nuestras máquinas al servicio de otros municipios. Esta es una emergencia regional que requiere solidaridad y coordinación”.

La administración municipal reiteró que la emergencia no puede entenderse de manera aislada, sino como un fenómeno que compromete a todo el territorio cordobés.

Intervenciones técnicas con rigor topográfico

El mandatario local fue enfático en señalar que las acciones no se ejecutarán de forma improvisada. Actualmente, las intervenciones se desarrollan bajo una ruta técnica previamente establecida, con reconocimiento topográfico y análisis hidráulico.

Entre las acciones adelantadas, se ha logrado evacuar aproximadamente 30 metros del perímetro del barrio Vallejo. Sin embargo, persisten taponamientos y estancamientos en canales estratégicos como El Dorado, Vallejo, La Palma y El Poblado, lo que obliga a evaluar soluciones técnicas para encauzar las aguas hacia el puente de La Caimanera.

Para fortalecer la capacidad operativa, el próximo lunes arribará a la ciudad una nueva máquina anfibia que permitirá intervenir puntos críticos de difícil acceso.

“Trabajamos con planificación. No se trata de romper por romper, sino de actuar con criterio técnico, interviniendo únicamente donde sea necesario”, puntualizó Kerguelén.

Descargas controladas para proteger comunidades

Uno de los mayores retos identificados es evitar que las descargas generen impactos en sectores vulnerables como El Vidrial, El Floral y Caño Viejo, así como en municipios vecinos como Cereté y San Pelayo.

En ese sentido, se planteó la necesidad de abrir las compuertas del Banje y de Carrillo, en jurisdicción de San Pelayo, como medida para mejorar el flujo del agua. No obstante, esta decisión deberá ir acompañada de refuerzos técnicos en esa zona para brindar tranquilidad a las comunidades.

La coordinación regional se convierte así en el eje central de la estrategia: una intervención en un punto del río puede tener efectos aguas abajo, por lo que cada decisión exige análisis compartido y consenso institucional.

Más allá de la emergencia: visión estructural

El alcalde también advirtió que la respuesta no puede limitarse a acciones coyunturales. Además de atender la emergencia inmediata, se requiere estructurar planes de recuperación a mediano y largo plazo que contemplen la reducción de la sedimentación, el mantenimiento permanente de canales y la intervención preventiva con maquinaria especializada.

La meta es disminuir la vulnerabilidad estructural del territorio frente a futuros periodos de lluvia, especialmente en un contexto de variabilidad climática creciente.

“Estamos actuando con responsabilidad, planeación y rigor técnico. Esta emergencia nos exige coordinación regional y soluciones estructurales que nos permitan estar mejor preparados ante los próximos periodos de lluvia”, concluyó el mandatario.

Con esta articulación entre municipio, departamento y nación, Montería busca anticiparse a los impactos de la temporada invernal y convertir la gestión del riesgo en una política pública basada en la prevención, la técnica y la solidaridad territorial.

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