Hay lugares que se construyen con piedra, hierro y concreto. Y hay otros que se levantan con memoria, arte y sueños. Para el maestro escultor Alfredo Tomás Tatis Benzo, el Parque Apolo pertenece a esta última categoría.
Treinta y dos años después de haber ayudado a concebirlo, el artista volvió a caminar por sus senderos durante la entrega de las obras de renovación lideradas por el alcalde Dumek Turbay. Lo hizo con la serenidad de quien contempla una obra que desafió al tiempo y con la emoción profunda de reencontrarse con una parte de sí mismo.
Cada columna, cada escultura y cada detalle arquitectónico evocan una historia que comenzó en 1994, cuando, junto al reconocido historiador Eduardo Lemaitre Román, empezó a dar forma a uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos de Cartagena.
“Este parque significa mucho para mí. Aquí trabajé durante muchos años. Aquí quedaron mis esfuerzos, mis ideas y mis recuerdos”, relata mientras su mirada recorre las obras que ayudó a crear.
De sus manos nacieron seis de las esculturas que convierten al Parque de Apolo en un auténtico museo al aire libre. La primera fue la de Miguel Antonio Caro. Luego llegaron las de Rafael Núñez, Domingo Benkos Biohó, Pedro Zapata de Mendoza y otras figuras que hoy permanecen como centinelas silenciosos de la historia cartagenera.
Pero su aporte fue mucho más allá de las esculturas. Participó en la elaboración de los planos, en el diseño de la glorieta, en la construcción de la columna central y en la concepción estética de un parque que debía convivir armónicamente con el monumental legado de las murallas.
“La idea era crear un espacio digno, elegante y respetuoso, que no compitiera con la grandeza de las murallas, sino que dialogara con ella”, recuerda.
Por eso, al contemplar hoy el Parque de Apolo restaurado, siente que también se restaura una parte de la memoria de Cartagena. Donde antes el desgaste del tiempo amenazaba con borrar huellas, hoy renacen los colores, las formas y la dignidad de un escenario que guarda páginas esenciales de la historia de la ciudad.
Conmovido, el escultor agradeció la recuperación impulsada por la Alcaldía de Cartagena.
“Me alegra profundamente ver este parque nuevamente vivo. Agradezco al alcalde Dumek Turbay por devolverle su esplendor y por preservar este patrimonio para las nuevas generaciones”.
Frente a la Casa Museo Rafael Núñez, en el corazón de El Cabrero, el Parque de Apolo vuelve a levantarse con la fuerza de los símbolos que se niegan a desaparecer. Y mientras el sol acaricia nuevamente sus esculturas y columnas, también ilumina la obra de quienes lo hicieron posible.
Porque en cada rincón de este parque restaurado sigue latiendo la visión de Eduardo Lemaitre Román, el talento de Alfredo Tomás Tatis Benzo y el espíritu de una Cartagena que encuentra en su patrimonio la mejor manera de honrar su pasado y proyectarse hacia el futuro. Este parque se hizo en conemoracion del centenario del fallecimiento de Rafael Núñez.
