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Cartagena recupera un nuevo escenario cultural en sus murallas: alcalde Dumek Turbay interviene al baluarte de San Miguel

_La Alcaldía de Cartagena, a través de la Escuela Taller, lidera la recuperación integral del histórico baluarte de San Miguel, un espacio patrimonial que vuelve a abrirse para el disfrute de cartageneros y visitantes, con mejores condiciones de conservación, nuevos servicios y una privilegiada vista hacia algunos de los principales íconos de la ciudad._

_El baluarte de San Miguel se convierte en otra intervención urbanística y patrimonial que fortalece el cordón turístico del sector de Puerto Duro, la India Catalina y Getsemaní para el disfrute ciudadano, la cultura y el turismo._

El alcalde Dumek Turbay inspeccionó las obras de intervención integral del baluarte de San Miguel, ubicado en el sector de Puerto Duro, un proyecto ejecutado por la Alcaldía de Cartagena, por medio de la Escuela Taller, que devuelve a la ciudad uno de sus espacios más emblemáticos, ahora preparado para el turismo, el encuentro ciudadano y la realización de actividades culturales.

El Baluarte San Miguel de Chambacú es uno de los baluartes más antiguos y menos conocidos del sistema de fortificaciones de Cartagena de Indias. Está ubicado en el extremo noreste de Getsemaní, sobre la Avenida Luis Carlos López, frente a la laguna de San Lázaro y cerca del antiguo sector de Chambacú.

La intervención contempla la restauración y recuperación de la estructura del baluarte, labores de limpieza y mantenimiento de sus fachadas, renovación del pavimento, adecuación de las zonas verdes y el mejoramiento general del entorno, garantizando la conservación de este importante bien patrimonial.

Como parte de las obras también fueron construidas modernas baterías sanitarias públicas al interior del baluarte, con baños para hombres y mujeres, lavamanos, dispensadores de jabón, secadores de manos y demás elementos que permitirán brindar un servicio digno tanto a los turistas que recorren este sector como a los cartageneros que diariamente disfrutan de Puerto Duro.

Uno de los principales atractivos de esta recuperación es el espacio superior del baluarte, acondicionado para convertirse en un escenario de ciudad desde donde se aprecia una panorámica privilegiada. Pensada para grandes eventos culturales y musicales.

Desde allí es posible contemplar el Castillo San Felipe de Barajas, el cerro de La Popa, la calle de la Media Luna y el lugar donde próximamente estará ubicado el renovado monumento de Las Botas Viejas, en la nueva rotonda de acceso a este tradicional sector.

El alcalde Dumek Turbay aseguró que este espacio tendrá un papel protagónico en la agenda cultural y turística de Cartagena.

“Este baluarte vuelve a ser de los cartageneros. Aquí queremos ver cultura, historia, arte y ciudad. Estamos proyectando que durante las Fiestas de Noviembre este lugar pueda albergar actividades especiales, desfiles, encuentros culturales y eventos organizados junto con el IPCC y la organización de las fiestas. Será un escenario patrimonial vivo para seguir mostrando la mejor cara de Cartagena.”

El mandatario también destacó que la recuperación busca acercar aún más el patrimonio histórico a la ciudadanía y consolidar nuevos espacios para el disfrute colectivo.

“Pensamos este lugar para que cualquier cartagenero o visitante venga a caminar, a disfrutar un atardecer, a tomarse una fotografía con una de las mejores vistas de la ciudad, a compartir en familia o con amigos y a vivir actividades sociales y culturales. Recuperar el patrimonio también significa devolverle espacios de calidad a la gente”, expuso el alcalde Turbay.

*Un poco de historia*

Fue construido entre 1631 y 1632 por el ingeniero y gobernador Francisco de Murga con el objetivo de reforzar la defensa de la Puerta de la Media Luna, que era el principal acceso terrestre a la ciudad. Décadas después, en 1683, fue conectado con el Baluarte de San Pedro Mártir mediante una estacada que permitía el paso de pequeñas embarcaciones. En 1731, el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor lo amplió y modernizó, adaptándolo a las nuevas necesidades militares de la época.

Es interesante visitarlo porque este baluarte forma parte del tramo de murallas de Getsemaní que mejor conserva la relación original entre la fortificación y el agua, permitiendo entender cómo se defendía la ciudad durante la época colonial, cuando albergó 10 cañones.

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