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Crisis en la entrega de medicamentos en Cartagena: pacientes de Coosalud entre la espera, la angustia y el abandono

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Lo que para muchos debería ser un trámite básico dentro del sistema de salud —recibir medicamentos formulados— se ha convertido en una carrera de obstáculos para cientos de usuarios en Cartagena. Las denuncias por la falta y demora en la entrega de fármacos en dispensarios de la EPS Coosalud no solo persisten, sino que se multiplican con el paso de los días.

El epicentro de las quejas apunta hacia la empresa distribuidora Global Health Group, aliada de Coosalud, ubicada en el barrio Olaya Herrera, donde pacientes aseguran enfrentarse a una constante: largas esperas, respuestas inciertas y, en muchos casos, la negativa de entrega por falta de disponibilidad.

Una espera que enferma

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Desde las primeras horas del día, decenas de personas hacen fila con la esperanza de recibir sus medicamentos. Adultos mayores, cuidadores y pacientes crónicos cargan no solo fórmulas médicas, sino también la presión de enfermedades que no dan tregua.

Entre ellos está Edgar Ramos, quien este miércoles llegó temprano al dispensario con una expectativa clara: obtener los medicamentos para sus padres. Sin embargo, su historia terminó como la de muchos otros: regresó a casa con las manos vacías.

Su padre sufre de hipertensión y su madre padece Alzheimer. Dos condiciones que requieren tratamiento continuo y oportuno para evitar complicaciones graves.

Pero la realidad es otra.

“Desde hace dos semanas no nos entregan los medicamentos. Uno viene, hace la fila, pregunta… y siempre es lo mismo: que no hay”, relata con frustración.

Entre la salud y el bolsillo

La falta de entrega ha obligado a algunas familias a buscar alternativas en el mercado comercial, donde los costos resultan inalcanzables para muchos.

“En otra ocasión me tocó comprarlos, pero ahora mismo eso es imposible. Cada caja cuesta 360 mil pesos”, explica Ramos, evidenciando una situación que pone a los hogares en una encrucijada: elegir entre la estabilidad económica o la salud de sus seres queridos.

Para quienes viven del día a día, esta no es una opción real.

Un problema que trasciende lo individual

Las quejas no son casos aislados. Usuarios consultados coinciden en que la escasez de medicamentos y las demoras se han vuelto recurrentes, generando un ambiente de incertidumbre y desconfianza en el sistema.

Expertos advierten que la interrupción en tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas, puede desencadenar complicaciones severas, hospitalizaciones e incluso poner en riesgo la vida de los pacientes.

El síntoma de una crisis mayor

Lo que ocurre en Olaya Herrera es, para muchos, el reflejo de una problemática estructural del sistema de salud en Colombia. Fallas en la cadena de suministro, dificultades administrativas y tensiones financieras terminan impactando directamente al eslabón más vulnerable: el paciente.

Mientras tanto, las filas siguen creciendo y las respuestas escasean.

Un llamado urgente

La situación ha encendido las alarmas entre la ciudadanía, que exige soluciones inmediatas y efectivas. Más allá de las cifras y los procedimientos, lo que está en juego es la vida de las personas.

Porque detrás de cada fórmula sin entregar, hay una historia.

Y detrás de cada historia, una urgencia que no puede esperar.

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