Una nueva escalada militar sacude a Medio Oriente tras el inicio de la denominada “Operación Furia Épica”, ofensiva confirmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra objetivos en territorio iraní. El ataque se produce luego de que Israel anunciara un “ataque preventivo” contra Irán y en medio de una tensión creciente por el programa nuclear de Teherán.
De acuerdo con reportes preliminares, al menos 24 personas murieron en una escuela de la provincia de Hormozgán, al sur de Irán, tras uno de los bombardeos registrados en las primeras horas de la ofensiva. Las autoridades locales aún evalúan el número total de víctimas y los daños en infraestructura civil.
En un mensaje en video dirigido al pueblo iraní, el mandatario estadounidense advirtió que “caerán bombas por todo lado” y sostuvo que, una vez concluidas las operaciones militares, los ciudadanos de Irán podrán “tomar el control de su gobierno, será de ustedes”. Minutos antes, el Ministerio de Defensa israelí había confirmado que el Estado de Israel lanzó un “ataque preventivo” con el objetivo de “eliminar las amenazas” contra su seguridad nacional.
Explosiones y densas columnas de humo comenzaron a reportarse desde distintos puntos de Teherán, mientras las alarmas antimisiles sonaban en territorio israelí. Israel aseguró estar preparado para una eventual respuesta militar iraní, que no tardó en llegar.
Horas después del inicio de la ofensiva, Irán lanzó varias rondas de misiles y drones hacia territorio israelí. Sistemas de defensa antiaérea interceptaron parte de los proyectiles, aunque se reportaron explosiones en distintas zonas de la región. También se escucharon detonaciones en otros países de Medio Oriente, elevando el temor de una expansión del conflicto.
Las autoridades iraníes reiteraron que responderán “conforme a su derecho a la legítima defensa” frente a cualquier agresión, en un escenario que amenaza con desestabilizar aún más el equilibrio regional.
El trasfondo nuclear
El programa nuclear iraní vuelve a situarse en el centro de la crisis. Durante semanas se venía temiendo un ataque contra Irán, en medio de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear. La más reciente ronda de conversaciones concluyó esta semana en Ginebra sin resultados concretos.
Ya a mediados de 2025, Israel e Irán protagonizaron una guerra que se extendió por 12 días y contó con el respaldo de Estados Unidos a las autoridades de Tel Aviv. En aquella ocasión, frenar el programa nuclear iraní fue el argumento central esgrimido por Israel. Tras intensos combates, se alcanzó un cese del fuego que, meses después, no logró traducirse en un nuevo acuerdo diplomático.
Según declaraciones del presidente Donald Trump, la falta de avances en materia nuclear tras aquella confrontación es uno de los factores que llevó a ordenar esta nueva ofensiva.
Mientras la comunidad internacional llama a la contención, el mundo observa con preocupación una crisis que combina tensiones geopolíticas, ambiciones nucleares y un alto costo humano, en una región históricamente marcada por la inestabilidad.
