Icono del sitio Cartagena en Linea

La llegada de flamencos rosados convierte a la Ciénaga de la Virgen en un nuevo imán ecoturístico de Cartagena

Cerca de 200 flamencos rosados (Phoenicopterus ruber) han llegado a la Ciénaga de la Virgen durante su proceso migratorio, regalando a Cartagena una postal viva de biodiversidad que hoy fortalece la ruta ecoturística comunitaria de La Boquilla y posiciona este humedal como uno de los escenarios naturales más atractivos para el avistamiento de aves en el Caribe colombiano.

Estas aves, provenientes principalmente del norte del país, encuentran en la ciénaga condiciones ideales de salinidad, alimento y tranquilidad. Su presencia es considerada por expertos como un indicador positivo de la recuperación ambiental del ecosistema, tras años de afectaciones. Verlas caminar en grupos sobre las aguas someras o levantar vuelo en una nube rosada se ha convertido en un espectáculo que atrae a fotógrafos, turistas de naturaleza y viajeros en busca de experiencias auténticas.

El avistamiento potencia la ruta ecoturística de la Cueva del Manglar y EMATUECOB, en el corregimiento de La Boquilla, donde las comunidades locales lideran recorridos en canoa a través de túneles naturales de manglar. Durante el trayecto, los visitantes pueden observar más de 60 especies de aves, además de peces y crustáceos propios del ecosistema.

“Estamos aquí en la Ciénaga de la Virgen, viendo cómo la naturaleza nos permite disfrutar de estas hermosas aves migratorias como el flamenco. Invitamos a propios y visitantes a que vengan y conozcan con nosotros este importante avistamiento. Aquí contamos con más de quince mil ejemplares representados en más de sesenta especies, entre aves migratorias y locales”, destacó Mohameth Alí, guía turístico de la Cueva del Manglar.

La experiencia no se limita al avistamiento de aves. Incluye relatos de tradición oral, pesca artesanal y gastronomía típica preparada por las familias del territorio, convirtiendo el recorrido en un encuentro con la cultura anfibia de La Boquilla y sus saberes ancestrales.

Desde la administración distrital resaltan que este fenómeno natural es también una oportunidad para impulsar un turismo consciente y sostenible.

“La presencia de los flamencos en la Ciénaga de la Virgen es una señal muy poderosa de que nuestros ecosistemas están respondiendo a los esfuerzos de recuperación y cuidado. Celebramos este hecho como una oportunidad para seguir promoviendo un turismo que valore la biodiversidad y reconozca el trabajo de las comunidades”, expresó Teremar Londoño Zurek, secretaria de Turismo de Cartagena.

La funcionaria subrayó además el valor social del proyecto comunitario:

“La ruta ecoturística de La Boquilla demuestra que el turismo puede ser una herramienta de conservación, desarrollo local y educación ambiental. Recorrerla es descubrir una Cartagena distinta, natural y profundamente humana”.

Así, la Ciénaga de la Virgen se consolida como un santuario vivo donde el visitante puede remar en silencio entre manglares, observar bandadas rosadas al amanecer o al atardecer y entender que la conservación del entorno genera oportunidades reales para las comunidades.

La llegada de los flamencos no solo pinta de rosa el paisaje; abre una temporada ideal para descubrir una Cartagena más verde, donde la naturaleza, la cultura y el turismo responsable vuelan en la misma dirección.

Salir de la versión móvil