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La política también se escribe con afecto: el respaldo de Juan Carlos Gossaín a Miguel Montes Curi

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En tiempos donde la política suele reducirse al ruido, a la consigna fácil y al cálculo inmediato, hay respaldos que no se anuncian con estridencia sino con literatura.

El exgobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín Rognini, decidió expresar públicamente su apoyo a Miguel Montes Curi, candidato a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador con el número 105. Y lo hizo con un texto que no parece un comunicado político, sino una reflexión escrita desde la intimidad de la amistad y el respeto intelectual.

“Hay gestos que son necesarios y demostrativos”, escribió Gossaín. La frase, sencilla en apariencia, encierra una postura clara: este no es un respaldo burocrático ni una alianza coyuntural. Es un reconocimiento construido con años de conversación, discrepancias, coincidencias y afectos.

Entre la palabra y la coherencia

Gossaín ha insistido en que no tiene intención política. Sin embargo, su mensaje deja claro que el compromiso con las ideas no desaparece con el retiro de los cargos. En su texto habla de largas jornadas de conversación, de debates profundos en los que incluso —admite— ha salido derrotado. Ese reconocimiento no es menor: implica respeto por la inteligencia del otro.

No es casual que ambos compartan una afinidad por la lectura, por la poesía, por la palabra bien dicha. En un escenario donde el debate público se ha empobrecido, la reivindicación del argumento y del diálogo se convierte casi en un acto de resistencia.

Gossaín no idealiza la política. La describe como un “mundo calamitoso y traicionero”. Pero al mismo tiempo sostiene que, en medio del pantano de rivalidades, hacen falta mentes capaces de devolverle al Congreso el espíritu argumental de las ideas.

Ahí ubica a Miguel Montes Curi.

El oído puesto en la comunidad

Más allá del respaldo simbólico, Montes Curi ha construido su aspiración recorriendo municipios, escuchando a campesinos, pescadores, líderes sociales y emprendedores. Su sello ha sido la conversación directa, la presencia sin intermediarios, el diálogo sin libreto.

En Zambrano, en Santa Catalina, en Clemencia y en distintos rincones de Bolívar, su capacidad de escucha ha sido resaltada por las comunidades como una diferencia sustancial frente a la política distante. No llega con promesas prefabricadas; llega con preguntas.

Esa actitud —más cercana al ejercicio de tertulia que al mitin— parece ser la que Gossaín reconoce y respalda: la del hombre que argumenta antes de imponer, que escucha antes de decidir.

Un gesto con peso político

Aunque el exgobernador habla desde una “acogedora distancia geográfica y política”, su voz sigue teniendo resonancia en Bolívar. No se trata de un respaldo menor. Es el apoyo de un dirigente que marcó una época y que conserva influencia moral e intelectual en amplios sectores.

El mensaje no menciona estrategias electorales ni cifras. Habla de vínculos “indisolubles”, de afectos que superan el cálculo. Y en un escenario electoral cada vez más polarizado, ese tipo de respaldo adquiere un significado especial: humaniza la contienda.

Más que una alianza, una coincidencia de visión

El respaldo de Juan Carlos Gossaín a Miguel Montes Curi no se limita a la política partidista. Es, sobre todo, un espaldarazo a una forma de entender el servicio público: con argumentación, con sensibilidad y con oído en la gente.

En una campaña donde abundarán los discursos inflamados, esta adhesión se expresa en otro tono: el de la reflexión.

Porque, al final, hay gestos que no necesitan tarima.

Se escriben.

Y cuando están bien escritos, también construyen futuro.

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