Lo que inició como un video captado por cámaras de seguridad en la localidad de Kennedy, en Bogotá, terminó convirtiéndose en un caso de alcance nacional que reavivó el debate sobre la protección animal y la responsabilidad de los conductores en las vías del país.
Kira, una perrita de 15 años, murió luego de ser atropellada en una vía del sur de la capital. Según las imágenes difundidas públicamente, el conductor señalado habría continuado su recorrido tras el impacto, sin detenerse a prestar auxilio. El hecho generó una ola de indignación ciudadana y abrió cuestionamientos sobre la falta de protocolos obligatorios frente a este tipo de situaciones.
Posteriormente, se conoció que el conductor estaría vinculado al Ministerio de Educación Nacional. La entidad informó que inició una investigación interna y que estableció contacto con la familia afectada, mientras las autoridades avanzan en la revisión de lo ocurrido.
En medio del debate público, el representante a la Cámara Camilo Londoño retomó el impulso de su proyecto de Ley Huellas Vivas, una iniciativa legislativa que busca establecer obligaciones claras para los conductores en casos de atropellamiento de animales.
“Kira murió atropellada en una vía pública y quien iba al volante huyó. Esto no es solo un video doloroso; es el reflejo de algo que no puede seguir pasando en Colombia: la indiferencia frente a la vida”, afirmó el congresista, quien pidió acelerar el trámite del proyecto en el Congreso.
La propuesta plantea que todo conductor involucrado en un atropello a un animal esté obligado a detenerse, activar protocolos de atención inmediata y garantizar la asistencia necesaria para preservar la vida del animal afectado.
“Radicamos la Ley Huellas Vivas para que no tengamos ni un animal más atropellado sin recibir primeros auxilios. Queremos cerrar los vacíos legales y asegurar que quienes no tienen voz cuenten con una protección real”, agregó Londoño.
Mientras las autoridades continúan investigando el caso ocurrido en Kennedy, la muerte de Kira pasó de ser un hecho local a convertirse en símbolo de una discusión nacional sobre empatía, responsabilidad vial y la necesidad de fortalecer el marco jurídico para la protección animal en Colombia.
