Autoridades hallaron procedimientos invasivos realizados por personal no idóneo, medicamentos de uso restringido, agujas, anestésicos y otras irregularidades que representaban riesgos para la salud de los usuarios.
La muerte de Yulixa Tolosa, ocurrida en Bogotá tras someterse a un procedimiento estético, volvió a encender las alarmas en el país sobre los riesgos asociados a este tipo de intervenciones cuando no se realizan bajo las condiciones médicas y sanitarias exigidas por la ley. En medio de este debate nacional, la Alcaldía Mayor de Cartagena, a través del Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), ordenó la suspensión total de las actividades de un centro de cosmetología y estética al detectar múltiples incumplimientos a la normatividad vigente.
La medida fue adoptada luego de una inspección realizada por funcionarios de la Unidad Funcional de Medicamentos y Alimentos y de la Dirección Operativa de Vigilancia y Control, quienes evidenciaron la realización de procedimientos invasivos reservados exclusivamente para prestadores de servicios de salud debidamente habilitados.
Entre los hallazgos más preocupantes se encontró la práctica de procedimientos como depilación láser, hidrolipoclasia, carboxiterapia, plasma, sueroterapia e inyección de productos cosméticos en glúteos y otras zonas del cuerpo bajo la denominación de “quemadores de grasa”, actividades que requieren condiciones especiales de habilitación y personal calificado.
Durante la inspección también fueron hallados anestésicos locales, agujas hipodérmicas, catéteres, sondas, jeringas de diferentes capacidades, soluciones salinas, antibióticos, vitamina C inyectable y residuos biológicos peligrosos manejados de manera inadecuada, elementos que evidenciaban la ejecución de procedimientos que excedían las competencias autorizadas para un establecimiento de cosmetología.
Según informó el director del Dadis, Rafael Navarro España, la decisión busca proteger la salud y la integridad de los usuarios, evitando que se presenten complicaciones derivadas de prácticas realizadas sin las garantías técnicas y sanitarias exigidas por la ley.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los inspectores fue que varios de estos procedimientos eran ejecutados por personal que no acreditaba la formación ni la idoneidad profesional requerida para el manejo de equipos especializados y la aplicación de tratamientos invasivos.
Las autoridades recordaron que la normatividad colombiana define como procedimientos invasivos aquellos en los que el cuerpo es intervenido química o mecánicamente mediante inyecciones intradérmicas o subcutáneas, dispositivos médicos o cualquier técnica que implique una alteración directa de los tejidos. Estas actividades únicamente pueden ser realizadas por profesionales autorizados y en instituciones habilitadas para prestar servicios de salud.
Como parte del operativo, el Dadis procedió al decomiso de medicamentos, dispositivos médicos, agujas, jeringas, catéteres y otros insumos utilizados en los procedimientos detectados.
La suspensión total de actividades se fundamenta en las disposiciones de la Ley 9 de 1979, la Ley 711 de 2001 y la Resolución 3100 de 2019, normas que regulan las actividades de cosmetología, estética y la prestación de servicios de salud en Colombia.
El caso de Yulixa Tolosa, que ha generado conmoción nacional y reabierto el debate sobre la seguridad de los procedimientos estéticos, refuerza el llamado de las autoridades sanitarias a verificar siempre que estos tratamientos sean realizados por personal capacitado y en establecimientos debidamente habilitados.
Finalmente, el Dadis invitó a los ciudadanos a denunciar cualquier irregularidad observada en centros estéticos y a priorizar su seguridad acudiendo únicamente a lugares que ofrezcan garantías legales, profesionales y sanitarias para la realización de estos procedimientos.
