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Por: Rubรฉn Darรญo รlvarez P.
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La semana pasada descubrรญ me puse a buscar al actor cubano Edy Suรกrez, cuando, viendo otra cosa en televisiรณn, me enterรฉ de que habรญa hecho una telenovela donde no sรณlo hace siete personajes, sino que tambiรฉn es el autor de los libretos, el guion y hasta la banda sonora cuya canciรณn compuso y canta.
Como no sabรญa quรฉ iba a encontrar, pensรฉ que serรญa una de esas curiosidades de internet que uno mira un rato, se rรญe y despuรฉs abandona. Pero a los pocos minutos me di cuenta de que estaba frente a algo bastante mรกs interesante.
De acuerdo con lo que pude constatar por Google, Edy Suรกrez es un actor, director, guionista, productor y creador de contenido cubano radicado en Estados Unidos. Su historia tiene algo de pelรญcula hecha con los recursos que se encuentran a mano. En Cuba comenzรณ desde joven en el teatro, primero como aficionado; y despuรฉs en una compaรฑรญa profesional, donde permaneciรณ varios aรฑos y encontrรณ, segรบn รฉl mismo cuenta, su verdadera escuela de actuaciรณn.
Como no venรญa de una academia tradicional y sabรญa que acceder a la televisiรณn y al cine cubanos era difรญcil, recurriรณ a sus propios recursos para realizar una producciรณn audiovisual independiente. Llegรณ a Estados Unidos alrededor de 2022 y, desde Miami, empezรณ a construir una comunidad en las redes sociales mediante personajes, situaciones cotidianas y parodias, especialmente de las telenovelas latinoamericanas.
Esos videos fueron creciendo hasta convertirlo en un creador con una audiencia cercana al millรณn de seguidores; y, sobre todo, en alguien que entendiรณ que las redes podรญan ser mucho mรกs que un lugar para publicar ocurrencias. De aquellos sketches naciรณ la posibilidad de hacer una historia completa y de ahรญ saliรณ la telenovela โMi castigo es amarteโ.
En ella no interpreta siete personajes parecidos, sino siete criaturas con temperamentos, edades, sexos y maneras de comportarse diferentes. Hace de matrona arrogante, de muchacha superficial, de hijo รฉtico, de padre bueno, de hija natural proletaria, de sirvienta fiel, de antagonista medio criminal y de un ahijado que busca reconocimiento. Ademรกs, compuso y cantรณ la banda sonora de la producciรณn.
Lo mรกs curioso es que no se quita la barba, lo cual constituyebuena parte de la gracia inicial. Uno sabe perfectamente que debajo de la ropa, la peluca, el maquillaje y los gestos estรก el mismo hombre. Sin embargo, despuรฉs de un rato ocurre algo extraรฑo: el televidente deja de mirar a Edy Suรกrez y empieza a mirar a los personajes.
Al principio el espectador puede pensar que estรก viendo una comedia. La propia idea parece un chiste: un solo actor haciendo buena parte del reparto de una telenovela. Pero los capรญtulos avanzan y la historia empieza a tomarse en serio. Los personajes tienen sus conflictos, sus deseos, sus relaciones y sus secretos. Entonces la curiosidad por descubrir cรณmo hicieron las escenas pasa a un segundo plano, porque uno quiere saber quรฉ va a ocurrir.
Para mรญ, ahรญ estรก el mayor mรฉrito de Edy Suรกrez, ya que hacer reรญr con la idea de un hombre interpretando siete personajes puede tener su gracia durante unos minutos. Lo difรญcil es conseguir que el espectador acepte esos personajes y se interese por ellos; y, para eso, no basta con cambiarse de ropa. Hay que cambiar la voz, la postura, la mirada, los movimientos, la manera de hablar y, sobre todo, la personalidad. La barba termina siendo secundaria.
Despuรฉs descubrรญ otra parte de la historia que me llamรณ todavรญa mรกs la atenciรณn: Suรกrez no tenรญa un ejรฉrcito de actores. Tenรญa unos pocos compaรฑeros y รฉl mismo. En esas condiciones, podรญa haber esperado a conseguir mรกs dinero, mรกs actores, mejores circunstancias de producciรณn y un equipo grande. En cambio, decidiรณ trabajar con lo que tenรญa.
Ahรญ recordรฉ una frase que suele repetir un amigo mรญo: โSi quieres que algo exista, hazlo tรบ mismoโ. Edy Suรกrez parece haber llevado esa idea hasta sus รบltimas consecuencias. No esperรณ a tener siete actores para contar una historia de siete personajes. รl hizo los siete; y la soluciรณn tรฉcnica es bastante ingeniosa. Cuando varios de sus personajes tienen que compartir una escena, las tomas se realizan por separado. Primero interpreta a uno, luego cambia de vestuario y caracterizaciรณn y representa al segundo, despuรฉs al tercero y asรญ sucesivamente. En la ediciรณn se unen las diferentes tomas para conseguir la escena completa.
Una escena de unos diez minutos, en la que aparecen cuatro de sus personajes, le tomรณ alrededor de quince horas de trabajo. Eso permite entender que detrรกs de la gracia que vemos en pantalla hay una cantidad considerable de planificaciรณn, repeticiรณn y paciencia.
Ademรกs, las escenas tienen que estar calculadas con cuidado. Los personajes deben ocupar posiciones precisas y repetir los movimientos para que las tomas puedan ensamblarse correctamente. Una mirada hacia un lado, una taza que cambia de lugar o una mano que se mueve en un momento distinto pueden echar a perder la continuidad; y todo eso lo hace para que nosotros, al final, dejemos de pensar en el mecanismo; y eso tambiรฉn me pareciรณ interesante.
La tecnologรญa y la ediciรณn pueden resolver muchas cosas, pero ninguna herramienta sustituye la capacidad del actor para convencer al espectador. Si Suรกrez no consiguiera darle personalidad propia a cada personaje, podrรญamos ver el truco, pero no creerรญamos en la historia.
รl ha contado que parte de su trabajo consiste precisamente en entrar en cada personaje y diferenciarlos mediante la voz, los movimientos y la actitud. Sus referencias estรกn en el mundo de las telenovelas y en las caracterรญsticas propias del melodrama. No intenta esconder que todo forma parte de un juego. Mรกs bien utiliza ese juego para construir una historia que, despuรฉs de un rato, uno empieza a seguir con verdadera curiosidad; y ahรญ estรก lo que mรกs me llamรณ la atenciรณn.
Edy Suรกrez tenรญa poco. Pero ese poco era mucho. Tenรญa unos cuantos actores, una cรกmara, recursos limitados y una idea que podรญa haberse quedado en una ocurrencia. Pero tambiรฉn tenรญa algo que no se compra con presupuesto: talento. Muchas veces pensamos primero en lo que nos falta: dinero, equipo, contactos, espacio, colaboradores, tiempo; y, mientras hacemos la lista de carencias, dejamos sin usar lo que ya tenemos.
Suรกrez hizo otra operaciรณn mental: mirรณ lo que tenรญa y se preguntรณ quรฉ podรญa hacer con ello. El resultado no fue una versiรณn pequeรฑa de una gran telenovela que algรบn dรญa podrรญa realizarse con todos los recursos. Fue otra cosa. Una producciรณn cuya particularidad naciรณ precisamente de sus limitaciones. Si hubiera contado desde el principio con un elenco numeroso, quizรก habrรญa hecho una telenovela convencional. Al tener que multiplicarse, convirtiรณ esa necesidad en el rasgo que distingue su trabajo.
Eso me parece mรกs interesante que la simple curiosidad de verlo interpretando una matrona con barba, porque, al final, uno no se queda pensando solamente: โQuรฉ capacidad para hacer siete personajesโ. Uno termina pensando en la decisiรณn que hubo detrรกs: alguien tenรญa una idea y, en vez de esperar las condiciones perfectas, comenzรณ con lo que tenรญa a mano.
La historia de โMi castigo es amarteโ, ademรกs, no necesita inventar un nuevo mundo para llamar la atenciรณn. Estรก construida con materiales que las telenovelas latinoamericanas del siglo XX utilizaron hasta convertirlos en parte de nuestra memoria sentimental: un triรกngulo amoroso, un secreto familiar, ambiciรณn, traiciรณn, diferencias sociales, gente buena, gente mala y personajes que buscan reconocimiento.
Uno sabe perfectamente que por ahรญ han pasado muchas telenovelas; y quizรก por eso mismo resulta mรกs interesante lo que hace Suรกrez. Su apuesta no consiste en descubrir una nueva manera de contar esos conflictos, sino en asumir รฉl mismo buena parte del reparto y conseguir que esos personajes conocidos adquieran personalidad propia. El mรฉrito estรก en el trabajo del actor: en la voz, los gestos, las posturas, las miradas, el vestuario y la manera de entrar y salir de cada personaje.
La historia puede resultarnos familiar; lo que sorprende es descubrir a un solo hombre sosteniรฉndola desde tantos lugares distintos. Despuรฉs, ocurre lo mรกs estimulante: descubrimos que aquello que parecรญa poco no era poco. Era Edy Suรกrez. Era mucho talento.
