Por estos días, en Cartagena empieza a sentirse ese olor inconfundible de las campañas que todavía no son campañas: el raspao en el pretil, la ficha de dominó sobre la mesa, la visita al barrio, la foto con el vecino, el abrazo espontáneo y, por supuesto, el video cuidadosamente grabado para las redes sociales, mostrando siempre el mejor angulo y esa sonrisa de protocolo que irradia simpatía, cariño y amistad.
Falta poco más de un año para las elecciones territoriales de 2027 y, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, en Cartagena ya comenzaron a aparecer nombres, movimientos y conversaciones alrededor de quienes podrían disputar la Alcaldía.
La política cartagenera tiene una particular manera de anunciar sus candidaturas. Aquí pocas veces alguien sale de buenas a primeras a decir: “Soy candidato a la Alcaldía”. No. Primero hay que caminar. Hay que dejarse ver. Hay que saludar. Hay que comer raspao. Hay que jugar dominó. Hay que visitar un barrio, aparecer en una esquina y, si se puede, que alguien saque el celular y diga: “¡Mira quién está aquí!”.
La candidatura, primero, se huele.
Los que ya comenzaron a caminar
Uno de los nombres que aparece en esta primera fotografía es el de Bruno Hernández, exsecretario del Interior de Cartagena. Su salida del gabinete de Dumek Turbay se produjo en junio, junto con la de Dayro Bustillo y Campo Elías Therán.
Bruno ya se deja ver por distintos sectores de la ciudad, caminando, conversando y visitando lugares emblemáticos. No ha salido todavía con el megáfono de “soy candidato”, pero tampoco parece estar haciendo turismo político. Su renuncia, además, fue leída en los corrillos como una señal de que podría estar preparando el terreno para participar en el debate electoral de 2027.
Otro nombre que se mueve es Alexis Valerio, quien fue alcalde de la Localidad 2, La Virgen y Turística. Valerio dejó el cargo y desde entonces ha continuado ligado a la actividad comunitaria y política de la ciudad.
Alexis es de esos dirigentes que caminan el barrio, conversan con la gente y conocen de cerca el territorio. Ahora también empieza a mostrar señales de que podría estar pensando en una nueva aventura electoral.
Y aparece también Jacqueline Perea, una mujer que sabe moverse en los medios y en las redes sociales. Está visible, activa y mostrando una imagen renovada. Todavía no hay un discurso de campaña alrededor de los grandes problemas de Cartagena, pero sí una presencia que difícilmente pasa inadvertida.
Por otro lado está el dirigente deportivo Luis Raymundo Morales, conocido como “Ray Morales”, un hombre con recorrido en el trabajo deportivo y comunitario, especialmente en los barrios de Cartagena.
Rey también comienza a dejarse ver con mayor frecuencia en escenarios barriales y en redes sociales. En los corrillos unos lo mencionan como posible carta para el Concejo, mientras otros consideran que podría estar mirando más alto y aspirar a la Alcaldía.
Por ahora, como ocurre con varios de los nombres que empiezan a aparecer en esta carrera, no hay una candidatura formal, pero sí movimientos que alimentan las conversaciones de barrio y los tradicionales corrillos políticos de Cartagena.
Y hay un ex senador que tampoco quiere quedarse fuera de la fotografía.
Jorge “Yoyo” Benedetti ha sido visto recorriendo Cartagena y recientemente apareció en el Mercado de Bazurto, entre cerveza, música, baile y conversación.
Una escena que, en política, también comunica.
Porque en Cartagena una cosa es hablarle a la gente desde una tarima y otra muy distinta es sentarse donde la gente está.
Benedetti también aparece mencionado en los corrillos como posible aspirante a la Alcaldía. Falta, por supuesto, conocer cuál será su ruta política y con qué respaldos llegará a esa eventual carrera.
También camina la ciudad Javier Julio Bejarano, ex concejal de Cartagena. Su estilo es diferente: más crítico, más de debate y con una trayectoria de cuestionamientos a la administración.
Por ahora, sus apariciones no parecen responder todavía a una campaña abierta, pero sí a la necesidad de mantener presencia y conversación en los barrios. Javier Julio sigue siendo una figura visible y, como dicen en política, nadie que aspire a permanecer en el juego puede darse el lujo de desaparecer del escenario.
Y en la baraja aparecen igualmente dos nombres que salieron recientemente del gobierno de Dumek Turbay: Campo Elías Teherán y Dayro Bustillo.
Teherán, quien fue director del IDER, comenzó a tener mayor presencia en redes luego de su salida del gabinete. Bustillo, exsecretario privado y uno de los hombres que acompañó al alcalde durante buena parte de su administración, también dejó su cargo.
Los movimientos de ambos alimentan las conversaciones sobre lo que viene y sobre quiénes podrían intentar construir una candidatura para suceder a Dumek Turbay.
El guiño que todavía nadie tiene
Y aquí está lo interesante de esta película: todavía nadie tiene la carta marcada.
No se sabe quién tendrá el famoso guiño de la administración de Dumek Turbay. Tampoco está claro quiénes terminarán convirtiendo las caminatas, las fotografías y los encuentros de barrio en una candidatura formal.
Los que quieran llegar a la Alcaldía tendrán que trabajar desde ahora, construir equipos, recorrer la ciudad y, sobre todo, ganarse el favor de los cartageneros.
Porque quien aspire a suceder a Dumek Turbay tendrá que competir con una administración que, guste o no, ha puesto sobre la mesa una agenda importante de obras y proyectos para la ciudad. Y eso significa que los próximos candidatos tendrán que comenzar a explicar qué quieren hacer diferente, qué quieren continuar y qué pretenden cambiar.
Pero, por ahora, todavía no.
Todavía estamos en la etapa amable.
Los posibles candidatos no quieren plantear soluciones a los problemas de la ciudad. Primero quieren que la gente los reconozca.
Después vendrán las propuestas.
Porque en Cartagena la política tiene sus propios tiempos.
Primero viene el saludo.
Después el abrazo.
Luego la foto.
Más adelante el video.
Después el corrillo.
Y cuando uno menos lo espera, aparece el afiche.
Esto apenas comienza
La carrera por la Alcaldía de Cartagena apenas comienza a tomar temperatura.
Vendrán otros nombres. Algunos se quedarán en el camino. Otros terminarán formalizando sus aspiraciones y seguramente aparecerán nuevas alianzas, rupturas, adhesiones y movimientos.
También habrá que esperar para conocer qué sectores políticos terminan respaldando a cada uno y, especialmente, quién consigue convertirse en la carta con mayores posibilidades de representar la continuidad o el cambio frente al gobierno de Dumek Turbay.
Por ahora, la ciudad observa.
Los barrios también.
Y los políticos, mientras tanto, caminan.
Unos comen raspao.
Otros juegan dominó.
Algunos visitan el Mercado de Bazurto.
Otros aparecen en redes sociales.
Y varios ya están buscando su mejor ángulo para la fotografía.
Porque todavía falta que otros se tiren al agua.
Y, como dice el viejo lenguaje político cartagenero, falta saber cuántos patos se van a lanzar al estanque antes de que llegue la hora de contar los votos.
*. Esta columna refleja una lectura personal sobre los primeros movimientos políticos que comienzan a observarse en Cartagena de cara a las elecciones territoriales de 2027. La aparición de un nombre en esta columna no significa que haya formalizado una candidatura.

