En cada rincón de Colombia late un corazón que impulsa el progreso. Late cuando una familia campesina recibe al fin el título de su tierra; cuando una comunidad indígena enciende su primer bombillo gracias a la energía solar; cuando jóvenes de Putumayo y Nariño se unen a través de la música; o cuando cientos de productores agropecuarios acceden a herramientas que fortalecen su crecimiento. Ese corazón es el de millones de colombianos y también el del Grupo Ecopetrol, que acompaña esos procesos con acciones concretas.
El corazón que mueve al país es el de su gente, y también el de quienes creen en ella. Ese impulso se siente en los campos, en las aulas, en las vías que conectan territorios y en los proyectos que transforman vidas. Late con cada paso que el Grupo Ecopetrol da junto a las comunidades para construir un país más justo, más fuerte y con más oportunidades. Se trata de una apuesta que nace del alma de un país que no se detiene: allí donde hay esperanza, la compañía está presente.
Cada historia evidencia la fuerza de quienes cultivan oportunidades, acceden al gas por primera vez o transforman su entorno mediante la cultura, el trabajo y la dedicación. Son testimonios reales de cómo el progreso llega a los lugares donde más se necesita, impulsado por el corazón de un país que no se rinde.
La cultura, igualmente, sigue siendo el alma de las regiones: un reflejo de identidad, historia y fuerza colectiva. En cada ritmo, en cada expresión artística y en cada tradición late el espíritu de comunidades que siguen construyendo futuro con orgullo y creatividad.
El Grupo Ecopetrol invita a conocer de cerca estas transformaciones a través del documental Magdalena Medio: Riqueza Natural, una pieza que recoge el testimonio vivo de estas historias y el impacto de las iniciativas que fortalecen el desarrollo regional.

