En Bolívar, el campo es mucho más que un paisaje: es el corazón de una historia tejida con esfuerzo y cosechada con orgullo. Detrás de cada fruto, cada grano y cada producto transformado, hay manos campesinas que trabajan la tierra con dedicación, preservando tradiciones y alimentando el futuro.
Merca Bolívar, que concluye hoy 30 de marzo en la plazoleta del centro comercial Mallplaza, es más que un mercado: es un encuentro directo entre productores y consumidores, una vitrina del talento rural y una apuesta por fortalecer la economía local a través del comercio justo y la conexión con el territorio.
“Merca Bolívar es una iniciativa clave para fortalecer el sector agropecuario, dinamizar la economía rural y fomentar el comercio justo en nuestro departamento. Estos espacios permiten que los productores lleguen directamente a los consumidores, sin intermediarios, y que la ciudadanía valore el esfuerzo del campo”, destacó Víctor Méndez Galvis, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Bolívar.
Desde los ZODES Montes de María, donde la tierra fértil ha sido testigo de generaciones de agricultores, llegan campesinos de El Carmen de Bolívar, San Juan Nepomuceno, Zambrano, Córdoba, San Jacinto y María La Baja. Del ZODES Dique, conocido por su riqueza hídrica y suelos fértiles, participan productores de Arjona, Mahates, Soplaviento, Arenal, Turbana y Turbaco. Cada uno trae consigo el sabor y la identidad de su territorio, ofreciendo productos frescos, de calidad y con una historia que contar.
Historias de quienes alimentan a Bolívar
Desde el corregimiento de Colú, en María La Baja, Alexis Díaz ha dedicado su vida al campo. Cultiva ahuyama, plátano hartón, berenjena y habichuela, y como líder de la Asociación de Productores de Colú, trabaja incansablemente por el bienestar de su comunidad, preservando la tradición campesina.
En San Jacinto, la apicultura es un legado familiar. Con más de 15 años de experiencia, la Asociación Celda Real lleva su miel de abejas a Merca Bolívar. Jalelys Leones, junto a su padre, Juan Leones Carbal, ofrece no solo miel, sino también polen, productos que reflejan la riqueza natural de los Montes de María y el trabajo de varias generaciones.
Pero Merca Bolívar también es un espacio para la innovación. Maryelis González, junto a 14 mujeres de la Asociación ASOREPP, ha logrado transformar el plátano popocho en harina, un producto versátil y nutritivo que, desde hace más de cuatro años, ha impulsado la economía de su comunidad.
Desde Rocha, en Arjona, Yerlenis Maza llega con su emprendimiento Agripina, llevando consigo el espíritu de quienes ven en el campo una fuente inagotable de oportunidades. Su iniciativa ofrece pasta de ajonjolí, aceite de coco dulce y ñeque, entre otros productos para el cuidado personal y la cocina.
“Para nosotros, los emprendedores rurales, estos espacios significan mucho. No solo vendemos nuestros productos, también nos damos a conocer, tejemos redes y aprendemos de otros productores. Es una forma de demostrar que en el campo hay talento, creatividad y ganas de salir adelante”, afirma Yerlenis.
Más que un mercado, una apuesta por el desarrollo rural
Los mercados campesinos no solo permiten que los consumidores accedan a productos frescos y de calidad, sino que también generan desarrollo económico, promueven el comercio justo y fortalecen la identidad cultural de las regiones.
Merca Bolívar es una invitación a comprar directamente a quienes cultivan la tierra, a valorar el trabajo del campo y a apoyar el crecimiento de nuestras comunidades rurales.