Por las venas calientes de Colombiatón y La Boquilla aún corre la tensión que dejan las armas. Dos hombres, uno curtido por los años y otro apenas adolescente, fueron sorprendidos por la Policía con revólveres ocultos en sus ropas y ninguna justificación legal para portarlos. Uno de ellos, apodado ‘el Eloy’, sacó el arma en plena calle, quizá por amenaza, por costumbre o por miedo, pero la comunidad no dudó en alertar a las autoridades.
El reloj marcaba la hora en que el sol empieza a derretir la paciencia de los barrios del suroriente de Cartagena, cuando patrullas motorizadas irrumpieron en Colombiatón. En cuestión de minutos, ‘el Eloy’, de 41 años, fue reducido y esposado. Su revólver calibre 38 milímetros, sin papeles ni razones, terminó en manos de la justicia.
Horas más tarde, al norte de la ciudad, otro operativo se tejía entre los caminos polvorientos de La Boquilla. Allí, un joven de 17 años, con mirada tensa y pasos de calle, fue sorprendido con un revólver similar y dos cartuchos listos, sin disparar. Las autoridades revelaron que ya tenía antecedentes por receptación y lesiones, a pesar de su corta edad.
Ambos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes, y sus armas se suman a las 279 incautadas en lo que va del año en Cartagena. La cifra de capturados por porte ilegal de armas ya asciende a 340 personas, una estadística tan dura como las balas que no llegaron a dispararse gracias a la oportuna reacción de la Policía Metropolitana.
“Cada arma incautada puede representar una vida salvada”, declaró el brigadier general Gelver Yecid Peña Araque, comandante de la institución en la ciudad. El oficial insiste en que la comunidad es clave para continuar cerrando el cerco a la delincuencia: “Denunciar es proteger la vida, la de todos”.
Las calles de Cartagena, con sus contrastes y su alma de ciudad puerto, siguen siendo escenario de una lucha diaria por la seguridad. Esta vez, dos armas menos y dos sujetos menos en libertad son el saldo de una jornada que pudo terminar peor.


