El mercado de vivienda en Colombia tocó fondo. Entre enero y mayo de 2026, Camacol reportó una caída de 8% en ventas de vivienda nueva frente a 2025, y los lanzamientos se desplomaron 17,5%. Tasas altas, menos subsidios e incertidumbre regulatoria dejaron miles de proyectos aplazados y a millones de hogares por fuera del crédito.
Por eso la propuesta del presidente electo Abelardo de la Espriella marca un punto de inflexión. Créditos hipotecarios a 30 años con tasas cercanas al 2% anual, reactivación de subsidios y simplificación de trámites no son eslóganes. Son señales directas a la oferta y la demanda de que el Gobierno vuelve a creer en el ladrillo como motor económico.
El presidente de Camacol, Dr. Guillermo Herrera, lo explica con claridad: la reactivación exige tres frentes articulados: confianza, financiación y oferta. Y en el centro de esa ecuación está la reactivación de programas como «Mi Casa Ya», focalizados en hogares de hasta 1,5 salarios mínimos.
Desde lo económico, veo 5 aspectos positivos concretos de revivir «Mi Casa Ya»con este nuevo diseño:
1. Descongela la demanda represada
Con tasas al 2% y subsidio a la cuota, una familia que hoy no califica por tasa al 14% E.A. vuelve al mercado. Eso activa ventas inmediatas de VIS y VIP, los segmentos más golpeados. Más ventas = menos inventarios = confianza para lanzar.
2. Reactiva la cadena productiva y el empleo
La construcción jala 40+ subsectores. Cada 1.000 viviendas iniciadas generan cerca de 4.500 empleos directos e indirectos. Con lanzamientos cayendo 17,5%, «Mi Casa Ya» se vuelve el acelerador para que maestros, ferreteros y proveedores vuelvan a facturar.
3. Baja el riesgo para la banca y atrae capital
Plazos a 30 años y tasa del 2% con respaldo de subsidio reducen la probabilidad de impago y mejoran el perfil de cartera. Eso invita a bancos, fondos de pensiones y vehículos de titularización a volver a financiar proyectos sin el miedo regulatorio de los últimos años.
4. Ordena la oferta con reglas estables
Herrera insiste: sin confianza no hay lanzamientos. «Mi Casa Ya» estable y focalizado da previsibilidad a constructores para estructurar proyectos en suelo urbano y en regiones. Menos improvisación, más pipeline.
5. Focaliza el gasto público donde más multiplica
Subsidiar a hogares de hasta 1,5 SMMLV es política social con retorno económico. Se atiende déficit habitacional, se formaliza suelo y se evita que la solución sea la informalidad. Es gasto que se devuelve en impuestos, empleo y ciudad legal.
El sector estaba en terapia intensiva. La combinación de tasas al 2%, subsidios serios y trámites simples, con «Mi Casa Ya» como eje, devuelve confianza. Y en vivienda, la confianza es el primer metro cuadrado que se construye.

